[video]
[video]
(Source: celestebutternuts, via pur-merde)
Durante la vida te enamoras de mucha gente :
- La mujer que te cobro algo y te medio flirteo.
- Tu mejor amiga.
- El espíritu libre.
- La chica que tiene talento.
- La poeta frustrada.
- La que siempre te ignoro.
- Aquella que no le queda remedio que quererte porque te encuentra guapo.
Pero entonces llega alguien, la persona que realmente llega y entiende tu mirada al vació, tus silencios asperos, los verdugos que se visten de vicios y tus virtudes que son tus alas para tratar de sobre volar cualquier infierno. Pero lo curioso del caso es que por mas tiempo que pase, para ese alguien, sigues siendo una buena pregunta sin respuesta alguna, un enigma casi absoluto. Quédate para que entre beso y beso no te olvides de porque todavía eres su pregunta favorita.
— —E- Memorias de Urbania ( En palabras del ultimo poeta)
(Source: mentereculiaaa, via vabadekaracol)
(Source: 50-shades-of-roger-waters, via viajesdelalma)
Circunscribo a mí la tragedia que es mía. La sufro, pero la sufro de frente, sin metafísica ni sociología. Me confieso vencido por la vida, pero no me confieso abatido por ella. — Pessoa (via jazminenriquez)
(via vabadekaracol)
(Source: master-misery, via avecesaunbailobajolanieve)
Ya es imposible pero te echaré de menos.
Tú entiendes mis canciones, o al menos entiendes eso que me pasa con ellas.
Hace ya más de dos semanas que soñé contigo. Yo iba a verte donde creo que vives, en un viaje que tenía que hacer de todos modos, pero sacaba cinco minutos para verte. A mí me daba igual a dónde ir. Mediante mi hipotético móvil prehistórico me cistaste en el Kebab de tu calle. Entonces te rogaba, mediante mi hipotético móvil prehistórico, que a cualquier sitio menos ese, que odio los Kebab y no me sientan bien. Recuerdo tu sentimiento de prepotencia (con la que yo te imagino) en el sueño al no querer asistir al sitio donde me habías citado. Recuerdo que me desperté totalmente indiferente. Algo que también me causa indiferencia en el fondo es la frase “¿Si no tuvieses miedo, qué harías?” y la necesidad imperiosa de escribirte. Y a ti también. Y es curioso que cuando leo las cosas idiotas de esta página relacionadas con la extinción de la humanidad en unas horas me acuerde de vosotros, que en el fondo me causáis bastante indiferencia. Tal vez porque me dáis miedo. Tanto miedo como once horas de avión para ir a Bucaramanga, pero a la vez tan ansiado. Quiero dejar claro que el hecho de que mi padre fuese un suicida poeta no me da derecho a creer que escribo bien, aunque antes lo creyese, aunque alguien que ya no me importa me alabase. Aunque flote cuando me confiesan lo mucho que adoran los poemas de mi padre, al igual que floto cuando mi sueño de volar (literalmente) se hace cada vez más tangible. Tengo veinte años y creo en cosas terrestres. Tengo veinte años y me jode que las personas sufran, sean torturadas, vulneradas y mueran por mierda en la cabeza de otros. Realmente aún no quiero morir aunque a veces no pueda vivir de miedo.
Durante toda mi vida, he tenido la impresión de que podía convertirme en una persona distinta… Pero, al final, por más que me alejara, mis carencias seguían siendo las mismas. En cierto sentido, esas carencias son, en sí mismas, lo que soy. — Haruki Murakami. Al sur de la frontera, al oeste del sol. (via sadjr)
(via el-hombre-sermo)